JUNIO 2023

Amigos, dos semanas sin Internet han retrasado un poco esta página. Pero ahora que hemos resucitado de los muertos aquí están nuestras novedades sonoras del mes.

 

 

STEPHAN BODZIN: POWERS OF TEN (JUNIO 2015)

Segundo álbum en solitario del DJ y compositor techno alemán tras casi una década de silencio creativo. Dedicado a Robert Moog, cada tema de este disco representa una carrera a veces melódica, a veces pura y salvajemente pulsante, entremezclando sonidos distorsionados que suben y bajan creando un estado hipnótico del que uno no quisiera despertar. Muy recomendable, aunque algo demasiado apoyado en los bajos. Únicamente por escuchar los dos primeros temas, Singularity e Ix, vale la pena comprarse este álbum. Nota: 8,5

NILS FRAHM: VICTORIA (Mayo 2015)

 

Nos acaba de llegar la noticia de que Victoria (Sebastian Schipper) ha ganado 6 Lolas, entre ellos el de mejor banda sonora. Acólitos del compositor alemán Nils Frahm, no podemos sino alegrarnos por esta decisión. Es esta la primera vez que Frahm se atreve a realizar la música para una película. Permanece aquí fiel a su característico piano, una ligera imperfección de las tonalidades y una suciedad ambiental de fondo que proveen a su música un cierto aire nostálgico y somnoliento.

 

Esta somnoliencia y lentitud de los temas se acopla perfectamente a la película. Lo más imponente de la misma es el hecho de que haya sido realizada en una sola toma. Aunque ésto no sea algo nuevo, el hecho de que los personajes se muevan por la ciudad de Berlín, el cambio contínuo de ambientes, espacios y situaciones sin que haya un único corte nos inmerse en una experiencia casi hipnótica. No se trata de teatro, sino de cine puro. Y sin embargo, la conexión con los personajes es muy parecida a la de la escena teatral, la fisicalidad de los mismos salta de la pantalla y muchas veces nos sabemos si están interpretando o no, si son caracteres o ellos mismos. 

 

La música remarca con gran sensibilidad este estado de media vigilia que todos hemos experimentado después de una noche de insomnio: los sentidos se embotan y al mismo tiempo sonidos, olores e impresiones visuales se marcan en la memoria como agujas, pero sin aparente hilación, como imágenes de un sueño. La música nos conduce por esta alucinación, presentando el lado más humano de cinco seres que no encuentran su espacio, que no saben por qué hacen lo que hacen, simplemente con un deseo primigenio de no estar solos aún cayendo por el precipicio.

 

La película sin duda tiene graves problemas, sobre todo en el plano argumental (el guión tiene solamente doce páginas), y la última media hora sobra en nuestra opinión. Y sin embargo, la belleza de contemplar minuto a minuto cómo el cielo se va aclarando, cómo los sonidos de la ciudad despiertan mientras los actores siguen y siguen...interpretando, o viviendo (no podemos distinguirlo ya), resulta una experiencia arrebatadora. Ya habíamos escuchado la banda sonora antes de ver la película y nos habíamos quedado mudos ante su belleza. A posteriori, con el recuerdo de las imágenes en la cabeza, nos inclinamos ante este joven compositor y deseamos que pueda encontrar otros proyectos cinematográficos a la altura de su talento.

FELIX LABAND: DEAF SAFARI. MAYO 2015.

 

Nota: 10. Desde la primera nota este álbum despierta entusiasmo. Artista electrónico creador de paisajes sonoros, Laband se concentra aquí en el poder rítmico de la voz, utilizando grabaciones verdaderas de discursos, sermones religiosos, noticiarios, modificándolas y mezclándolas con la música y sonidos ambiente para conseguir temas de una fuerza increíble. Ya la portada del disco, basada claramente en los fotomontajes de Hannah Höch durante los años 20 del pasado siglo, es una brutal declaración de intenciones viniendo de un artista sudafricano. Indispensable.

HOLLY HERNDON: PLATFORM. MAYO 2015.

 

Nos encontramos con el segundo experimento con voz como paisaje sonoro tras Deaf Safari en esta entrega de Sonikka. El registro de este álbum es muy diferente a Home (2014). Herndon se ha librado de influencias tempranas, entre otras de la artista electrónica Laurel Halo. Con una complejidad sonora increíble, Herndon se decanta aquí por tonalidades mucho más claras, que en ocasiones casi nos llevan a un universo infantil, de un juego de ordenador de Mario Bros. Esta aparente ligereza se contrarresta con temas como Lonely At The Top, un porno sonoro, critica brutal e irónica de las relaciones y el papel de la mujer en internet. En general, nos parece que hay demasiados impulsos, hay que escuchar el álbum varias veces para poder apreciar por completo el conjunto de música, sonidos, voces y textos. Por ello, damos a este álbum no un diez, sino que nos quedamos con un 8.

MELODY GARDOT: CURRENCY OF MAN. JUNIO 2015

 

El cuarto album de la compositora americana Melody Gardot es sencillamente fenomenal. Jazz, Blues, Soul, toca todos los registros pero siguiendo un hilo conductor lleno de elegancia. La producción es impresionante, la instrumentalización rica, estudiada en cada detalle pero sin detalles innecesarios. En algunos temas nos recuerda a Fiona Apple, en versión muy suave. Un gustazo. Nota: 8,5

SOAK: BEFORE WE FORGOT HOW TO DREAM. JUNIO 2015

 

Somos sonojunkies. La escucha de este álbum fué un accidente provocado por el primer tema instrumental My Brain, casi el mejor para nuestro gusto. El resto rebaja las expectativas levantadas, aunque la voz de es una gran belleza. Una composición reducida, temas que sobrecogerán a un público más joven, tan joven como SOAK misma (su nombre verdadero: Bridie Monds-Watson). nos recuerda en muchos momentos a Anna Ternheim. Este parece ser el mes de los recuerdos o nos estamos haciendo viejos. En resumen:  agradable de escuchar, muy nostálgico. Nota: 6,5

ANALISIS JUNIO:                                                             MÚSICA PARA MAD MAX:     1979-2015

Para completar este artículo el lector puede leer el muy interesante ensayo sobre las tres primeras partes de la saga por la mano de  Arantxa Acosta en Miradas de Cine.  En Junio acaba de salir su artículo sobre la cuarta entrega Fury Road

MAD MAX  (1979)

 

Brian May compuso la banda sonora de la primera y segunda entregas de la serie. Para May ésta sería su segunda incursión en el cine, tras la apocalíptica Patrick (1978)

 

May utilizaría la misma orquestración ampulosa en  Mad Max, recordándonos en muchos momentos las melodías con las que Bernard Herrmann acompanó anos antes las películas de Hitchcock:  contrapuntos de cuerdas remarcados por instrumentos de viento en las notas bajas. Esta combinación llena de violencia insuflaria a las ya de por sí frenéticas escenas de persecución  una mayor tensión.

 

La influencia de Bernard Herrmann se deja también oír en algunos temas más lentos, casi cercanos a Taxi Driver (Rampage of the Toecutter). No podía ser de otra manera, realmente. Los paralelismos entre Travis y Max como personalidades psicóticas, destruidas por lo que sucede a su alrededor no pueden pasar por alto.

 

La banda sonora  muestra tres estados psicológicos diferenciados: una felicidad casi bucólica de familia mediante temas de gran lirismo, la locura del mundo exterior al que la familia tiene que enfrentarse más adelante por medio de los arpegios endiablados y por último la destrucción psicológica de Max, su lucha contra la brutalidad y su inmersión en la misma utilizando temas con una profusa percusión.

 

Brian May conseguiría por esta banda sonora ganar el premio a mejor banda sonora en 1979 de la Academia de Cine australiana. Con razón.

MAD MAX II (1981)

 

El apocalipsis se ha apoderado del mundo.  Para dar cuenta de ello, el título principal comienza con el sonido de un boomerang, su impacto en algo…orgánico y un suspiro ahogado. Como conoceremos más tarde, este boomerang ha sido disparado por el niño salvaje, un bebé casi,  que solamente sabe pronunciar sonidos guturales: el lenguaje ha desaparecido, la brutalidad y el animalismo campan a sus anchas, la violencia es el único medio de comunicación. La víctima de este juguete diabólico ha sido el amante de Humungus, quien a partir de este asesinato comenzará una persecución salvaje de Max y sus companeros de penalidades.

 

El título principal se sumerge a continuación en un contrapunto frenético que acaba, agotado,  en un adagio desesperado, de altura Shakesperiana (¡con reminiscencias del Adagio de Barber, no va más!), que no deja ningún espacio para la esperanza: este es el tema de Mad Max.

 

Nuestro héroe no intenta ya luchar contra las circunstancias: se ha plegado a ellas, se ha vuelto un salvaje y el unico sentimiento que la música expresa es el de la desesperación. Él mismo se ha vuelto incapaz de utilizar palabras para expresarse.

 

Junto a sonidos ambiente, May utiliza aquí de forma muy espartana sintetizadores, un sonido grave, cercano al cero absoluto: es la falta de emoción de Max contemplando el ensañamiento de los salvajes contra un grupo de colonos, la violación de una mujer y su ejecución final. Él mismo es un cadáver andante.

 

La inmovilidad de su rostro ante tanto salvajismo es contrarrestada solamente por la la banda sonora, que se ha liberado de las influencias musicales de la entrega anterior pero sin perder su espíritu, al contrario, profundizándolo, desarrollándolo hasta convertirlo en un mundo propio.

 

En la escena de persecución final la música incluso enmudece, para que el espectador se pueda concentrar en los sonidos de la locura y la destrucción. Pocas excepciones habrá durante estos últimos minutos,  permitiendo solamente unos contrapuntos musicales cuando Warrior Woman es herida de muerte y desaparece destrozada por las ruedas del camión que conduce el propio Max: todo está perdido.

 

La música de esta segunda parte nos queda en la memoria por la deseperación y profundidad de la misma, haciendo de Max un héroe trágico, consciente de su propia caída. Magistral.

MAD MAX BEYOND THE THUNDERDOME (1985)

 

Maurice Jarre tomaría el relevo musical en esta tercera entrega. La banda sonora ha caido casi completamente en el olvido , debido en gran parte a la relevancia que se le dio al tema „We don´t need another hero“ compuesto a más gloria de Tina Turner. Tampoco se ha librado de los sentimientos encontrados que levantó la película, para muchos una traición al espíritu de las dos primeras partes.

 

La música resulta por desgracia demasiado pomposa, como la película misma. El interminable título final (11 minutos), repite de forma machacona una cadencia de percusión de tonalidades guerreras, un ritmo repetitivo puntillado por una orquesta sin profundidad o sutileza. No hay ninguna intimidad, creemos encontrarnos en un circo inmenso, como en realidad fue la misma película, sin que la personalidad de Mad Max, su agonía, salga en ningún momento a la superficie.

 

Temas pretendidamente más íntimos no resultan mucho mejores. El tema de Mad Max mismo está ahora protagonizado por el didyeridú, recordándonos de forma bastante zafia que la película es de marca australiana, destruyendo por tanto la ficción distópica, mezclando realidad y ficción. El compositor juega demasiado con la marca de fábrica de la saga, sus orígenes, buscando la complicidad del público, olvidando toda profundidad psicológica.  En un momento determinado se oye una melodía de trompeta que podría traer reminiscencias de las películas anteriores, pero sin gracia alguna. Tras una nueva intervención de tambores machacones y orquesta llegamos a un tema discotequero que resulta casi ridículo. En fín, un pastiche bastante indigesto que con razón ha sido olvidado.

MAD MAX: FURY ROAD (2014)

 

 

La primera escena que vió el compositor de esta banda sonora, Tom Holkenborg (alias Junike XL), fue la del guitarrista loco. Con razón consideró que la película era un desparrame. No es otra la sensación que tiene el espectador en el cine: ante esta imagen rompimos en carcajadas incrédulas en la oscuridad de la sala, la incredulidad del creyente que ve un milagro, tras la ceguera cinematográfica de los últimos decenios: la dejación de cualquier convención para abordar sin límites el salvajismo más absoluto. Los ojos ven, el cerebro deja de racionalizar y se deja llevar por esta locura creativa. Por desgracia esta iluminación divina no dura demasiado. La película tiene altibajos, personajes increíbles, situaciones sentimentaloides, que rebajan la calidad fílmica de los primeros treinta minutos. 

 

La banda sonora es en sí misma una alucinación sonora: Junkie XL, compositor ya conocido por títulos tales como 300: Rise of an Empire, remixes para Inception o The Dark Knight, colaborador en algunos temas de Fear Factory y Selputura además de por  innumerables músicas para videojuegos, no deja un registro sin tocar.

 

Lo primero que sorprende en esta banda sonora es su duración: 70 minutos en la versión standard, más de 120 en la extended. Como Holkenborg mismo reconoce, tuvo el privilegio de participar en la creación musical desde casi el principio del rodaje, teniendo más de un año para completarla. Se nota que no hay prisas, que ha desarrollado cada tema hasta la extenuación, y sobre todo que ha estudiado las anteriores bandas sonoras, sobre todo las de las dos primeras partes, para realizar una obra que sabe conjugar influencias originales y desarrollarlas con posteriores. Si George Miller ha pretendido crear una obra que no ha de entenderse como una continuacion, sino como una nueva interpretación del mito de Mad Max, Holkenborg ha cumplido esta misión con creces.

 

Un buen conocedor de música se encontrará en esta banda sonora con numerosas reminiscencias, que en un primer momento pueden incluso tomarse como plagios: comenzando con la utilización deliberada de las dos primeras notas del adagio de Mad Max II, siguiendo con la percusión con ritmos salvajes de Sepultura, un tema inicial (Survive) con reminiscencias claras a la tercera sinfonía de Penderecky,   algún toque del  The Sheltering Sky de Ryuichi Sakamoto...

 

El lirismo de los temas más „románticos“ nos reconducen a bandas sonoras de Ennio Morricone como Los Intocables o Erase una vez en América (el propio Holkenborg lo reconoce como uno de sus gurús cinematográficos). Encontramos también referencias a sus colaboraciones más recientes con Hans Zimmer (los arpegios electrizantes de Inception, la grandilocuencia de The Dark Knight)…todo ello nos puede llevar a la sospecha de que Junkie XL ha sabido extraer de otras obras musicales lo mejor para saber componer un batiburrillo con gran efecto, quizás un nuevo remix de casi dos horas de duración.

 

La sospecha es fundada. Y sin embargo, no la queremos seguir. Nos encontramos aquí, en nuestra opinión, con una reutilización genial de motivos, el „leitmotiv“ wagneriano, referencias musicales que abarcan los últimos casi cuarenta años que abarca esta saga, utilizados para describir musicalmente a caracteres atormentados, todos ellos unidos aquí en Mad Max, al que George Miller deja casi mudo en esta entraga confiando en el poder de su mirada.

 

La música juega aquí un papel esencial al conectar el personaje interpretado por Tom Hardy con el pasado de la saga y de tantos otros seres atormentados de la historia del cine. Y al mismo tiempo, no se queda en la simple repetición, sino inculcando a las melodías ya oídas, los ritmos,  influencias musicales actuales para conectar con generaciones más jóvenes, que quizás ni siquiera han visto las dos primeras entregas.

 

Se trata, en definitiva, de un homenaje musical, no de una burda réplica de motivos. Así como los personajes de las primeras entregas de Mad Max no tenían nombres propios, sino arquetípicos, esta banda sonora desarrolla el imaginario de la derrota, del ser atormentado y crucificado por las circunstancias. Es por tanto una reinterpretación sumarizada de una desesperación de características casi cósmicas. George Miller, con setenta años, no ha cambiado su visión pesimista sobre el ser humano, solamente la corrobora. Y esta banda sonora, para nosotros magistral, es un muestrario perfecto de esta afirmación aniquiladora de cualquier esperanza. Si no resulta completamente original por la cantidad de referencias al pasado, al menos no intenta ocultarlas. De esta manera crea un calidoscopio memorable de una saga que ha marcado historia en el cine.

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