MÚSICA Y DEPRESIÓN: en búsqueda de lo sublime

Redescubrimos en nuestro paisaje sonoro el significado de la depresión como sentimiento máximo, lo sublime, la belleza extrema que es capaz de llevar al espectador a un éxtasis más allá de su racionalidad, o incluso de provocar dolor por ser imposible de asimilar. El dolor máximo que ni siquiera puede ser provocado por el masoquismo, que va más allá, que se fundamenta en la belleza absoluta disociada de cualquier sentimiento humano. Pues cuando la depresión llega a su punto máximo, es la propia humanidad lo que el enfermo de depresión quiere abandonar. Y por medio de este deseo de huida, el deseo en definitiva de morir, de abandonar las bajas pasiones animales que nos lastran, es cuando el espíritu alcanza sus cotas más altas, nos lleva a metas supremas,  a una paz infinita. No es más la realidad, no es más el sueño, es el todo. La belleza sin cortapisas ha sido alcanzada.

Advertencia para los amantes del buen rollito: esto no es nada para vosotros.